He parpadeado dos veces y ya han pasado cuatro años desde que me incorporé a BBVA. Aprovecho el parón navideño para hacer balance. Podría enfocarlo de muchas maneras, pensando en si va a leerlo un familiar, un compañero, un amigo o un completo desconocido, y darle una forma u otra, pero como todavía no se que voy a hacer con esto pues creo que lo orientaré a un breve resumen por año y a una declaración de intenciones del año que viene. Ahí va:
2017: De cabeza de ratón a cola de león
A finales de 2016, pasé de un puesto de Director de Producción de una empresa de gestión documental (custodia y digitalización de documentos), a un puesto de Global Reliability Engineering en BBVA. Me viene a la cabeza la expresión “más vale ser cabeza de ratón que cola de león”, no porque esté de acuerdo con ella, sino porque fue un poco lo que me pasó. Teniendo sólo palabras de agradecimiento tanto para el ratón como para el león, la verdad es que fue un cambio sustancial. Pasas de estar en una piragua en medio de un pantano a estar en la misma piragua en medio del pacífico. Aún sin divisar tierra en el horizonte, nos pusimos a remar (teníamos buen capitán). Remar, remar y remar. Y a aprender. De toda la formación que hice, me quedo con tres cursos: Reliability, Bootcamp y Design Thinking. Fue la vuelta al amplio mundo tecnológico de un modo teórico y práctico. Este fue el germen de mi interés por el mundo del developer, y de su relación con la arquitectura. En lo laboral, dimos forma a la función de Reliability dentro de BBVA (creando nuestra propia pirámide de Reliability adaptada a nuestro Banco).
2018: Primeros pinitos con Solutions
Una vez definida la función de Reliability que queríamos implantar, este año fue un año de llegar al resto del Banco. Y no es pequeño. Hay que modular los mensajes en función del equipo al que quieres llegar. No es lo mismo un equipo de desarrollo que uno de ingeniería, no es lo mismo un España que un USA, una geografía que un área global. Mucho trabajo de evangelización durante todo el año. Era hora de utilizar el Campus de BBVA y el programa Tech University no sólo como alumno, sino como Faculty. Empecé a trabajar estrechamente con los Solution Architects, ese equipo que diseña las soluciones a negocio y que da forma a la plataforma Ether a través de las necesidades de ingeniería. Líneas de trabajo importantes como Transcendence, Gluón, Salesforce o Hybrid Cloud empezaron a formar parte de mi día a día. En noviembre pasé oficialmente al equipo de Global Solution Architect. Un nuevo mundo se abrió ante mi.
2019: Y esa vaca, ¿qué hace ahí?
El 2019 fue un año de acercarme al negocio, a los proyectos, a Ether, a las personas. Y a los SaaS. Montaña rusa de emociones, días buenos y malos, turbulencias como era de esperar al chocar con la realidad de los plazos. Focal Point de España, esto es, canalizador de la demanda de sus Solution Architect. España, gran país y con mucha historia, dentro del Banco es una geografía con gran demanda de negocio (una buena parte de los 2000 MSAs anuales viene de ella), y mucho legacy. Gente muy buena, que sabe mucho, pero que hay que alinear con la estrategia global, y a veces no es fácil. Me sirvió para curtirme, y aprender a priorizar, contextualizar y empatizar. Y a decir que no. O al menos a darme cuenta que tenía que decir que no. Tuve que gestionar problemas de los de “se va a acabar el mundo si no hacemos algo”. Era como estar en el ojo del huracán, donde ves una vaca y un tractor volando a tu alrededor y a ti sólo se te mueve el pelo, y sabes que si sacas una extremidad del centro del huracán, te va a arrastrar y a arrojar a 10 kilómetros de distancia. La verdad es que fue una buena experiencia. Aprendí mucho de gente muy buena. Aprendí a cuestionar todo, a no dar por sentado nada. Que gran parte del tiempo de la decisión se tiene que dedicar a conocer todo el contexto posible. Ah, y también aprendí que el mundo tiene sus propios planes, y que no se acaba por los problemas que teníamos entre manos.
2020: Llamada a filas
El 2020 ha sido un año donde al fin tuve un espacio propio. Bueno, dos. Relacionados con las transmisiones y con el mundo Batch. Una suerte en mi opinión, porque seguimos pegados a la realidad, y vamos introduciendo nuevas tecnologías y nuevas formas de hacer las cosas. Data objects, eventos, streaming, Control-M, Spark, Data quality, son algunas de las conversaciones que he tenido este año. Conversaciones desde casa, claro está, en este año (me voy a ahorrar el adjetivo) que nos ha enseñado, como decía el presi Carlos Torres, lo vulnerables que somos como sociedad, pero también que si nos unimos, podemos responder ante cualquier situación. Pena que necesitemos un enemigo común. Pero bueno, laboralmente nos hemos adaptado bien, el teletrabajo ha llegado para quedarse y la productividad diría que, contra todo pronóstico, ha aumentado. Este año coseché el cinturón marrón de TheNinjaProject (plataforma de aprendizaje de BBVA basada en la gamificación), fruto del trabajo de planificación formativa y fuerza de voluntad.
Y para el año que viene, ¿qué?
Pues salud. Topicazo pero es verdad. Toca cuidarse, respetar (que no temer) al virus, que todavía queda camino. En lo profesional, quiero seguir trabajando en el mundo de los datos, que son los que mueven el mismo. Quiero bajarme a los notebooks y a los map.reduce. Y empezar proyectos nuevos. En mis ratos libres, quiero montar un sitio web desde cero (sí, desde el html, css, js hasta el despliegue, con autenticación, cookies y toda la pesca). Y quizá alguna certificación relacionada con Scrum.